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La energía eléctrica es un servicio esencial para el desarrollo económico y el bienestar de las comunidades. En EPM Guatemala, asumimos la responsabilidad de transportar y distribuir energía a través de TRELEC y EEGSA, gestionando nuestra infraestructura de manera responsable y promoviendo la convivencia entre nuestras operaciones y los ecosistemas donde estamos presentes.
La interacción de la infraestructura eléctrica con el entorno natural plantea desafíos asociados a la protección de la fauna y la vegetación. La presencia de especies silvestres cerca de las instalaciones, así como el crecimiento de árboles y otra cobertura vegetal en zonas de servidumbre, requiere la implementación de medidas que contribuyan tanto a la conservación de la biodiversidad como a la seguridad y confiabilidad del servicio.
Para responder a estos desafíos, hemos incorporado soluciones tecnológicas que favorecen una operación más segura y compatible con el entorno. Un ejemplo de ello fue el proyecto desarrollado por EEGSA en 2021 en la aldea Suacite, San Juan Sacatepéquez, donde construimos una línea de distribución de 752 metros utilizando postes de fibra de vidrio y cable protegido. Estas tecnologías permitieron reducir la necesidad de podas intensivas y minimizar la interacción de la infraestructura con la vegetación circundante.
Además, ante la presencia recurrente de roedores y anfibios en el área, instalamos dispositivos de protección para fauna silvestre en los transformadores. Estas medidas contribuyen a prevenir incidentes asociados al contacto de animales con los equipos eléctricos, protegiendo la biodiversidad local y fortaleciendo la confiabilidad del servicio.
En la infraestructura de transmisión operada por TRELEC, la gestión de la biodiversidad se complementa con monitoreos que nos permiten evaluar la interacción entre la fauna, la flora y la red eléctrica. Un ejemplo de ello es el programa desarrollado en la Reserva Forestal Protectora de Manantiales Cordillera Alux, donde operamos una línea de transmisión de 5.94 kilómetros. Entre septiembre de 2025 y agosto de 2026 realizamos un monitoreo biológico para fortalecer el conocimiento sobre las condiciones ecológicas del área y orientar acciones de conservación.
A través de recorridos de campo y cámaras trampa, un equipo de biólogos documentó la convivencia de 112 especies de fauna con nuestra infraestructura. El inventario registró 13 especies de mamíferos, entre ellos coyotes, tacuacines y zorras grises; 55 especies de aves; 15 de reptiles; 3 de anfibios; y 26 de invertebrados. La presencia de polinizadores, como abejas nativas sin aguijón y mariposas, así como de especies incluidas en categorías de conservación, evidenció que los remanentes de bosque mantienen condiciones ecológicas favorables.
La protección de la biodiversidad en la Cordillera Alux también incluyó acciones sobre la flora. Durante las labores de mantenimiento de la línea, especies epífitas como orquídeas, tilandsias, musgos y líquenes fueron rescatadas y reubicadas en encinos con características similares. La efectividad de esta medida se evidenció en marzo de 2026, cuando varias orquídeas y tilandsias florecieron y lograron establecerse de forma natural en sus nuevos árboles hospederos.
Los resultados alcanzados evidencian que es posible construir una relación equilibrada entre infraestructura, desarrollo y naturaleza. Este compromiso trasciende el cumplimiento normativo y se convierte en una forma de entender el crecimiento, una que reconoce el valor de la biodiversidad y la importancia de preservarla para las generaciones futuras. Así, reafirmamos nuestro propósito de “Contribuir a la armonía de la vida para un mundo mejor”.